El caballo

Anònim. Catalunya. Taller de la Seu d'Urgell del 1200 - Frontal d'altar de Mosoll - Primer terç del segle XIII
 

El caballo

 

El caballo

Las religiones antiguas lo consideraban un animal sagrado y la asociaban a las tinieblas y al mundo subterráneo, de donde surge galopante. Es hijo de la noche y del misterio, y portador de la vida y de la muerte. Por un lado era considerado un animal puro e impuro, funerario y vinculado a la muerte; por otro, era augurio de felicidad y podía surgir de las tinieblas y elevarse hacia el cielo como un caballo alado. El caballo viajaba entre el cielo y la tierra y se situaba entre la muerte y la resurrección. Es también clarividente: conoce las cosas del otro mundo, ve lo que el hombre no ve, lo guía de noche y le avisa de los obstáculos.
Se le presenta como montura de los dioses, el héroe y el caballero, con el que se une para luchar contra el dragón. En el enfrentamiento entre el bien y el mal, el caballo es valorado positivamente ante la bestia que hay que matar. Como montura lo puede ver en el frontal de Chía, montado por San Martín, o en escenas profanas como en un capitel donde es montado por un rey barbudo y su dama.
Pero la representación más característica es la Epifanía. San Mateo nos cuenta el viaje de los tres Reyes Magos, a caballo, que van a adorar a Jesús. En el frontal de Mosoll, aparecen de perfil, casi iguales pero de color diferente: uno es negro, el otro es blanco con manchas redondas y el tercero vuelve a ser negro.