Natura morta amb pomes, raïm, melons, pa, gerra i ampolla
Sobre un soporte de madera y en un fondo neutro aparece, en primer término, un espléndido pan de corteza recortada y crujiente dentro de un plato de cerámica de borde ondulado, del que sobresalen una servilleta doblada y un cuchillo con una marca en la hoja. Detrás suyo una jarra de las de Talavera, blanca y lisa con una simple raya ocre en el borde, vidriada y con asa cordada. A su lado, una botella de vino con sello de origen, y en la que se refleja la ventana que permite entrar la luz que ilumina el conjunto. Tres melones atados con la cuerda, que los ha de mantener colgados en lugar fresco y oscuro, marcan su silueta curva junto a una vasija de terracota sin vidriar y tapada con un trapo ligado con un cordel. Delante, racimos de uvas blancas y negras, con pámpanos y zarcillos enroscados junto a unas manzanas. Encima de la mesa algunos brotes y uvas sueltas ruedan a punto de caer. Un lienzo magnífico, de tratamiento minucioso y detallado, que denota la preocupación habitual del pintor por la observación del natural, una reproducción fiel y calculada, sin intención simbólica, que responde al gusto del espíritu ilustrado de la España de Carlos III. A falta de encargos de envergadura, Meléndez centró su producción, casi en exclusiva, en la representación de los objetos y la naturaleza muerta, obligado por una clientela a la que tenía que complacer para su subsistencia. Y en este sentido hay que recordar la declaración de “pobre de solemnidad” en el mes anterior a su fallecimiento.
c. 1771
52,5 x 75 cm
Dipòsit de la col·lecció Gil, 1922; adquisició, 1944
024246-000














