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I. La ascensión del artista moderno
Mientras que en las jerarquías antiguas el paisaje ocupaba un lugar secundario, en la segunda mitad del siglo XIX se convierte en el principal género pictórico. Por un lado, como sinónimo de realismo y, por otro, como imagen de la libertad del artista que, abandonada la academia, pinta sin constricciones en plein air, ‘al aire libre’. Pero este es también un terreno en el que la competencia con la fotografía se manifiesta en la reiteración de temas y recursos formales… El pictorialismo, corriente fotográfica que se propuso «elevar» la fotografía a la categoría de arte, tenía en los paisajes nublosos y los contraluces sus temas principales.
Ciclo de conferencias en línea: El romanticismo, un movimiento de alcance europeo
Read moreDía Internacional de los Museos 2020
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La presencia de «Oriente» en la cultura y el arte burgueses de la segunda mitad del siglo XIX tiene dos motivos. Por un lado, su descubrimiento coincide con las campañas imperialistas de las potencias europeas, que colonizan el norte de África; por otro, un «Oriente» fantástico, muy distinto del real, se convierte para el imaginario europeo en el lugar donde la pasión, ya desaparecida en la metrópoli, aún es posible. El orientalismo, en fin, cargado de sueños consoladores, se convierte en uno de los temas más comerciales de los nuevos mercados del arte.
I. La ascensión del artista moderno
En las jerarquías del arte, la pintura de historia ocupaba el lugar más elevado. Eran obras de gran formato y con muchos personajes, a través de las que el artista alcanzaba el mayor reconocimiento. Pero en un mundo artístico ya no dominado por el simbolismo del antiguo régimen, sino por la inconstancia del mercado y por el presente fugaz, esas grandes «máquinas moralizantes» ya no tienen cabida. Impelido por la irrupción del reportaje periodístico y de la fotografía, y necesitado de conservar su estatus frente a esos nuevos medios, el artista moderno sustituirá los temas de la historia por los de la actualidad: la guerra colonial, la lucha de clases, etc.
Una obra, 15 minutos (noviembre - diciembre)
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Cuando a mediados del siglo XIX Japón abre sus puertas al comercio con Occidente, la afición a su cultura y su arte se extiende por la sociedad europea. El tipo de estampas populares conocido como ukiyo-e se convierte en objeto de admiración y coleccionismo, tanto por parte de la burguesía como de los propios artistas. Los interiores burgueses se llenan de ornamentaciones japonizantes –telas estampadas, biombos, sombrillas, abanicos…–, pero, al contrario de lo que había pasado con otros exotismos asimilados más superficialmente, el estilo de esas estampas –la línea, las tintas planas, los encuadres y formatos– determinará la estética de las vanguardias.
El Museu Nacional publica el libro Nonell. Visiones desde los márgenes
El Museu Nacional publica Nonell. Visiones desde los márgenes, ...
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Anglada Camarasa. El archivo premeditado | Recursos para la visita
La exposición desvela el archivo del artista Hermen Anglada Camarasa (Barcelona, 1871 - Port de Pollença, 1959), donado por su familia. La premeditación con la que genera su archivo nos descubre una personalidad antibohemia en tiempos de bohemios, que controla y planifica su carrera artística. El fondo documental está integrado por correspondencia personal, cuadernos, álbumes de prensa y fotografías tomadas por Anglada que revelan su proceso creativo.
El discurso expositivo nos muestra el archivo en relación con obras del artista, una muestra de naturaleza híbrida que invita al espectador a pasear por un archivo fuera del archivo y, a conocer al artista a través de la documentación que generó. El fondo documental, recientemente inventariado por el archivo del museo, nos revela la importancia de Anglada Camarasa, el artista catalán con mayor dimensión internacional entre Marià Fortuny y Joan Miró.
Anglada Camarasa es un profesional que monitoriza y gestiona su obra y su carrera artística estrictamente. Redactó una serie de cuadernos en los que ejercía cierta tutela de su obra y cómo debía gestionarse su uso. En uno de ellos, establecía una suerte de inventario de su obra con la idea de una futura "exposición retrospectiva". Es lo que conocemos como Quadern blau (cuaderno azul), en el que el artista distribuía sus creaciones en distintas categorías.
"El fondo Anglada Camarasa es un archivo premeditado. Nada que ver con una acumulación de papeles que el tiempo ha descubierto escondidos en algún rincón. Hay orden, concreción. Como un presagio o certeza previsible, el archivo referencia actos de latencia pausada por construir aquello que llegará a ser. Hay una lectura de futuro en el presente de la creación de los documentos".
Cuerva, Pilar (2023). “Hermen Anglada Camarasa. L’Arxiu premeditat”, en L’Arxiu premeditat. Barcelona. Museu Nacional d’Art de Catalunya
Invitados de honor. Conmemoración del 75 aniversario del MNAC
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