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Sorolla. Visión de España. Colección de la Hispanic Society of America
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Elba editorial publica Museu Nacional d’Art de Catalunya: un itinerari, d’Artur Ramon
El próximo lunes, 2 de marzo (18 h), en las tendrá lugar la presentación del libro Museu Nacional d'Art de Catalunya: un itinerario, escrito por el historiador del arte, anticuario y galerista Artur Ramon y publicado por Elba Editorial. El Museu Nacional ha colaborado en esta...
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Presentación del libro 'Museu Nacional d'Art de Catalunya: un itinerario'
Read moreI. La ascensión del artista moderno
Uno de los medios por los que el artista moderno reivindica su independencia de las normas académicas es el realismo, entendido como la descripción no idealizada del mundo. Siendo el desnudo la culminación del aprendizaje académico, no es extraño que sea también en él donde ese intento de no idealización se haga más visible. El cuerpo humano mostrado en su realidad más material se opone a los cánones de belleza abstractos que el desnudo clásico representaba. La ineludible objetividad de la fotografía, nueva competidora del arte en su propio terreno, tendrá una gran influencia en esta visión realista del cuerpo.
I. La ascensión del artista moderno
Mientras que en las jerarquías antiguas el paisaje ocupaba un lugar secundario, en la segunda mitad del siglo XIX se convierte en el principal género pictórico. Por un lado, como sinónimo de realismo y, por otro, como imagen de la libertad del artista que, abandonada la academia, pinta sin constricciones en plein air, ‘al aire libre’. Pero este es también un terreno en el que la competencia con la fotografía se manifiesta en la reiteración de temas y recursos formales… El pictorialismo, corriente fotográfica que se propuso «elevar» la fotografía a la categoría de arte, tenía en los paisajes nublosos y los contraluces sus temas principales.
Ciclo de conferencias en línea: El romanticismo, un movimiento de alcance europeo
Read moreDía Internacional de los Museos 2020
Read moreI. La ascensión del artista moderno
La presencia de «Oriente» en la cultura y el arte burgueses de la segunda mitad del siglo XIX tiene dos motivos. Por un lado, su descubrimiento coincide con las campañas imperialistas de las potencias europeas, que colonizan el norte de África; por otro, un «Oriente» fantástico, muy distinto del real, se convierte para el imaginario europeo en el lugar donde la pasión, ya desaparecida en la metrópoli, aún es posible. El orientalismo, en fin, cargado de sueños consoladores, se convierte en uno de los temas más comerciales de los nuevos mercados del arte.
I. La ascensión del artista moderno
En las jerarquías del arte, la pintura de historia ocupaba el lugar más elevado. Eran obras de gran formato y con muchos personajes, a través de las que el artista alcanzaba el mayor reconocimiento. Pero en un mundo artístico ya no dominado por el simbolismo del antiguo régimen, sino por la inconstancia del mercado y por el presente fugaz, esas grandes «máquinas moralizantes» ya no tienen cabida. Impelido por la irrupción del reportaje periodístico y de la fotografía, y necesitado de conservar su estatus frente a esos nuevos medios, el artista moderno sustituirá los temas de la historia por los de la actualidad: la guerra colonial, la lucha de clases, etc.







