Incólume. Bodegones del Siglo de Oro

Incólume. Bodegones del Siglo de Oro

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Precio: 
4 €
Comisariado: 
Joan Yeguas
Ubicación: 
Sala de exposiciones temporales 2
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Maestro de Stirling-Maxwell, Bodegón con cesta de frutas, calabaza y uvas, h. 1615-1625. Museu Nacional d’Art de Catalunya. Uno de los bodegones más tradicionales es la despensa de una casa de labranza. Una composición agradable a la vista donde se disponen una serie de productos de la naturaleza, ya sea de forma ordenada o medio improvisada. Tras estas escenas se esconde el mensaje, a menudo mitificado, de la vida sencilla y tranquila que llevaban los campesinos.
Juan van der Hamen, Bodegón de frutas y jarrón, 1626. Museu Nacional d’Art de Catalunya. Una versión modernizada del concepto de despensa rústica son las repisas escalonadas de Van der Hamen. Una novedad quizá introducida con la llegada a Madrid del erudito Cassiano dal Pozzo, en 1626, quien conocería los comentarios de Plinio el Viejo sobre obras similares de la antigua Roma.
Pedro de Camprobín, Plato de higos, h. 1656. Museu Nacional d’Art de Catalunya. Las pinturas de pequeño formato en las que vemos un plato o una cesta con fruta raramente son obras autónomas. Habitualmente, acostumbran a ser un boceto preparatorio o un recorte de un bodegón (o de un episodio historiado) de mayor tamaño: constituyen un detalle enfocado de una composición superior.
Tomás Hiepes, Bodegón con frutas y jarrón con flores, h. 1645-1650. Museu Nacional d’Art de Catalunya. En otra variante del bodegón la despensa pasa a la mesa y junto a los alimentos se representan ricos objetos del ajuar doméstico, a veces, incluso, jarrones de flores. Un subgénero que responde al gusto de una clientela con poder adquisitivo que con esta clase de pinturas quiere mostrarlo al mundo.
Tomás Hiepes, cuatro bodegones circulares, h. 1649. Un formato innovador para la pintura española de mediados del siglo XVII son los bodegones donde un paisaje atmosférico sirve de telón de fondo para frutas y verduras. Derivados del mundo flamenco e italiano, fueron usuales en los llamados bodegones de temporada, vinculados a las estaciones del año.
Juan de Arellano, Cesta de flores, h. 1670. Museu Nacional d’Art de Catalunya. Un subgénero importante y comercial fue el dedicado a los jarrones de flores, con pintores especializados en ese terreno. Son obras que describen detalladamente las plantas y el recipiente que las acoge, con una clara vertiente decorativa. A menudo también se pueden esconder en ellas algunas interpretaciones simbólicas.
Maestro de las Vanitas escritas, Vanitas, h. 1650. Museu Nacional d’Art de Catalunya. La vanitas ilustra una reflexión sobre la fugacidad y vanidad de la vida mediante la representación de objetos que aluden al carácter transitorio de la existencia humana. En ellas aparecen símbolos relacionados con el deseo de ser alabado (por la riqueza, el poder o el conocimiento) y otros referidos a los placeres terrenales o a los vicios.
Juan van der Hamen, Cardo CON cesta de manzanas, zanahorias, cidra y naranjas colgando, 1622. Museu Nacional d'Art de Catalunya
Antonio Ponce, El mes de mayo, 1635-1640. Museu Nacional d'Art de Catalunya