Ramon Llull
Sobre fondo oscuro, aparece el perfil de un anciano en tres cuartos meditando con un escrito entre las manos. Viste de negro, con cuello y bocamangas blancos y está sentado en un sillón apenas perceptible frente a un escritorio. Un reflejo de luz resalta la tez tostada y las arrugas del rostro, iluminando las manos, el blanco del cabello, la barba, los folios de papel y los libros que hay sobre la mesa. Se trata de un retrato imaginario alejado de la exaltación hagiográfica, más bien la imagen de un filósofo que la de un santo. La inscripción del reverso identifica el personaje con Ramón Llull, el místico mallorquín que utlizó por primera vez el catalán escrito para el pensamiento filosófico, y que relaciona el cuadro con el que consta en el inventario de don Gaspar Méndez de Haro y Guzmán: “Un lienzo de cinco quartas de alto. Retrato de Raimundio Lulio, original de Francisco Ribalta”. Anteriormente atribuido a Velázquez, tanto el concepto como la factura pictórica son de difícil comprensión en la producción temprana de Francisco Ribalta, por lo que habría que presuponer una asimilación del caravaggismo en el estilo maduro del artista y el conocimiento de los filósofos que pintó Ribera. Como quiera que sea, se trata una atmósfera igual a la que impregnó los inicios del joven Velázquez en su Sevilla natal. Así pues, estamos ante una pieza interesantísima, punto de referencia para comprender la expansión del naturalismo en la pintura hispánica del Siglo de Oro.
c. 1620
102 x 84.5 cm
Long-term loan from the Gil Collection, 1922; acquisition 1944
024244-000












