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Del 12 de noviembre de 2026 al 30 de abril de 2027
Durante ochocientos años, las pinturas murales románicas del Pirineo formaron parte de las iglesias para las que habían sido creadas. El espacio interior que las acogía, reservado a la imaginación, la fe y la trascendencia, era el contrapunto de un paisaje exterior vivo y cambiante.
Con el arranque y traslado de las pinturas murales al Museu Nacional d’Art de Catalunya se aseguró su conservación, pero también se rompió el equilibrio entre el universo simbólico y el terrenal, entre el universo visual y el sonoro. Separadas de su contexto original, pasaron a percibirse como imágenes aisladas, y en ese proceso perdieron el ambiente que las rodeaba, parte esencial de su identidad popular.
La exposición que propone Ona Balló en las salas de arte románico del MNAC, hecha de sonidos que hoy habitan las iglesias y los valles pirenaicos, transcurre entre los ábsides de Santa Maria d’Àneu, Sant Pere del Burgal, Sant Pere i Sant Pau d’Esterri de Cardós, Santa Maria de Ginestarre, Santa Maria de Taüll y Santa Eulàlia d’Estaon. El recorrido evoca la pervivencia de lo que no se puede transportar e intenta hacer nacer una especie de magia: la sensación de que, por unos instantes, las pinturas murales se reencuentran con su alma fundacional.
Horarios de las activaciones sonoras:
La exposición permanecerá inactiva los días de puertas abiertas y el primer domingo de cada mes.