El Valle de Boí, 20 años como Patrimonio de la Humanidad

El Valle de Boí, 20 años como Patrimonio de la Humanidad

Intervalo de fechas: 
27/11/2020

El 30 de noviembre se cumplen 20 años desde que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad nueve iglesias románicas del Valle de Boí. Se trata de Sant Climent de Taüll, Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia d’Erill la Vall, Sant Feliu de Barruera, la Nativitat de Maria de Durro, Santa Maria de Cardet, l’Assumpció de Coll y la ermita de Sant Quirc de Durro. La importancia del conjunto radica en su concentración en un espacio delimitado, como es el del valle, así como en la integridad global de las iglesias y en el hecho de que siguen en uso. Además, destacan como reflejo de las corrientes internacionales en el contexto pirenaico catalán.

Las iglesias se construyeron entre los siglos XI y XII y reflejan la evolución de la arquitectura de la Ribagorza y de los territorios de alrededor desde las fórmulas del primer románico hasta las más avanzadas, con la incorporación de la escultura monumental. Algunas muestran diversas etapas constructivas y decorativas, así como las transformaciones de los siglos posteriores a su construcción, restauraciones aparte. Actualmente aún las admiramos por su perfecta integración en el paisaje natural y humano del que son parte intrínseca.

Más allá de la arquitectura y de un entorno únicos, el románico del valle también está valorado universalmente por los conjuntos de pintura mural que en gran parte se conservan en el Museu Nacional, lugar al que fueron trasladados en los años 20 del siglo pasado, ahora hace prácticamente cien años. Destaca el ábside de Sant Climent de Taüll, fechado hacia 1123, que está considerado internacionalmente como una obra maestra de la pintura medieval. De las iglesias también provienen importantes ejemplos de mobiliario e imaginería de los siglos XII y XIII, como es el Descendimiento de Erill la Vall, repartido entre el museo y el Museu Episcopal de Vic.

Desde el museo, queremos felicitar por estos veinte años a los habitantes del valle, pero sobre todo felicitar a las personas e instituciones que, desde hace décadas, han llevado a cabo una tarea extraordinaria para conservar, difundir y adecuar a los nuevos tiempos un conjunto excepcional e irrepetible.

 

La Vall de Boí, Patrimoni de la Humanitat