El Museu Nacional incorpora un Miró, un Cuixart y un Lagar procedentes del Reina Sofía

El Museu Nacional incorpora un Miró, un Cuixart y un Lagar procedentes del Reina Sofía

Intervalo de fechas: 
23/07/2021

Las tres pinturas se incorporan a las salas de la colección permanente gracias a un acuerdo de intercambio de depósitos entre los dos museos. Por su parte, el Museo Reina Sofía recibirá cuatro obras de la colección del Museu Nacional de Art de Catalunya: un Canals, un Urgell, un Nonell y una escultura medieval.

La obra de Miró, que ya se puede ver en las salas de la colección permanente del Museu Nacional, es una obra de grandes dimensiones realizada por el artista después de su regreso a Barcelona, ​​en 1949, y muestra el lenguaje de madurez de Miró. Este óleo sobre tela sirve de entrada y eje para las salas dedicadas al arte de posguerra catalán.

La pintura de Modest Cuixart, de 1957, es una obra de gran formato representativa del momento en que el artista entra en la abstracción informalista, un nuevo lenguaje con el que logra un gran éxito internacional.

Por otra parte, la pintura de Celso Lagar ya se ha incorporado a las nuevas salas dedicadas al arte del período de la Guerra Civil española, en el espacio dedicado a las víctimas y al papel de la mujer durante el conflicto, junto al retrato de la miliciana Lina Ódena.

Pintura, Joan Miró, 1949

El regreso de Miró, primero a Mallorca en 1942 y después a Barcelona en 1943, será determinante en la supervivencia y la evolución de la modernidad en el contexto adverso de la posguerra más dura y el franquismo más cebado. Miró desempeñó un ejemplo y una influencia fundamentales en la generación más joven de artistas con inquietudes de vanguardia, particularmente en el grupo Dau al Set, fundado en 1948. Esta obra, de grandes dimensiones, testimonia esta maestría. Muestra ya el lenguaje de madurez de Miró, combinando contundencia expresiva y refinamiento poético y técnico. La pieza sirve de entrada y de eje para las salas dedicadas al arte de posguerra catalán.

Omorka, Modest Cuixart, 1957

Se trata de una obra de gran formato muy representativa del momento en que Cuixart entra en el abstracció informalista. Con este nuevo lenguaje Cuixart obtendría un gran éxito internacional que culminaría con el Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Sao Paulo en 1959. La abstracción de Cuixart se caracteriza por sugerir un espacio de oscuridad densa, surcada por unos trazos radiantes que evocan fuerzas telúricas o cósmicas. Esta será una obra fundamental a la hora de mostrar la potencia y el impacto del informalismo en Cataluña.

La Guerra Civil, Celso Lagar, 1936

En esta pintura a modo de friso conviven escenas diferentes. Ver los dos bandos enfrentados y los efectos sobre la población civil. La miliciana comparte espacio con los guardias civiles y algunos fragmentos aluden a episodios concretos del conflicto, como la exhibición de los cadáveres profanados de las monjas en el convento de las Salesas de Barcelona. La pintura está llena de referencias al conflicto, con la visión de un cementerio y un fusilamiento, con resonancias de los fusilamientos de Goya, estableciendo una línea de continuidad con la historia trágica de España.

Dipòsit d'obres del Museo Reina Sofía