Natura morta d'atuells
De izquierda a derecha se disponen, a manera de friso en una repisa, una serie de recipientes de diferentes formas y medidas: un plato de estaño que contiene un bernegal de metal dorado, una alcazarra sevillana de las llamadas de cascarón de huevo, un búcaro de Indias y otro plato de metal con otra alcazarra llena de agua, todos de tamaño natural. Un potente foco de luz moldea desde la izquierda los volúmenes de los objetos y destaca sus colores dorado, rojo y blanco de la oscuridad del fondo. Se trata de una creación misteriosa, de características muy especiales, que la asemejan a una pintura de vanguardia y que posee toda la sabiduria compositiva, rigor y serena quietud del arte de Zurbarán. Sin un atisbo de naturaleza viva y en medio de un silencio intenso, la disposición en hilera de las vasijas, casi ritual, podría evocar según el espíritu barroco, la mesa del altar. Hay que apuntar, por otra parte, que no se trata de sencillos cacharros, si no más bien de objetos que superan la condición popular, ya que tanto el bernegal dorado como el búcaro de Indias eran piezas raras que no se utilizaban a diario y solían servir para el adorno. Francesc Cambó poseyó dos ejemplares de esta obra, ambos iguales y autógrafos del maestro extremeño: el que aquí se comenta y otro que se conserva en el Museo del Prado. Por lo que afecta a la cronología de ejecución no existe unaniminidad entre la critica especializada, ya que mientras hay quien las situa entre 1635-1640, recientemente se ha propuesto los años de su última etapa madrileña hacia 1650-1660.
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Llegat de Francesc Cambó, 1949; ingrés, 1951